2010/03/23

Mercedes, ven

En nuestro afán por reutilizar anuncios, hemos decidido manipular los nombres de las marcas: sólo hay que cambiar uno o dos fonemas para convertirlas en algo totalmente distinto, con lo que se han provocado significados nuevos, mejores cuanto más irónicos.

Así de Mercedes Benz ha salido Mercedes, ven... Agencia de contactos.

2010/03/21

Lo malo de la poesía

Lo malo de la poesía, me di cuenta
mientras caminaba por una playa una noche-
la fría arena de Florida bajo mis pies desnudos,
un espectáculo de estrellas en el cielo-


lo malo de la poesía es
que anima a escribir poesía,
más pececillos que atestan la pecera,
más conejillos
saltando de sus madres a la hierba cubierta de rocío.

¿Y cómo acabará algún día?
a menos que al final llegue el día
en el que hayamos comparado todas las cosas del mundo
con el resto del mundo,

y no quede otra cosa que hacer
sino cerrar silenciosamente nuestros cuadernos
y sentarnos con las manos cruzadas en la mesa.

La poesía me colma de alegría
y me elevo como pluma al viento.
La poesía me inunda de pesar
y me hundo como una cadena lanzada desde un puente.

Pero principalmente la poesía me inunda
con ganas de escribir más poesía,
de sentarme en la oscuridad y esperar que una pequeña llama
aparezca en la punta del lápiz.

Y junto a eso, el anhelo por robar,
irrumpir en los poemas de otros
con la linterna y un pasamontañas.

Y vaya panda de delincuentes infelices somos,
carteristas, ladrones comunes de tiendas,
pensé para mí
mientras una fría ola se rizaba en mis pies
y el faro peinaba el mar con su megáfono de luz
que es una imagen que robé directamente
de Lawrence Felinghetti-
para ser totalmente sincero por un momento-
el poeta ciclista de San Francisco
cuyo pequeño parwue de atracciones en forma de libro
llevaba en un bolsillo lateral de mi uniforme
subiendo y bajando los procelosos pasillos del instituto.

Billy Collins, Lo malo de la poesía y otroa poemas, Bartleby Editores

Hoy se celebra el Día mundial de la Poesía

2010/03/20

Un día soleado...

Hace unos años, cuando vivía en Madrid, solía salir a pasear todos los domingos al Retiro. Me encantaba sentarme allí a leer bajo un árbol, ir a la terraza de la cafetería a tomarme uno de aquellos riquísimos batidos de chocolate, u observar los espectáculos de payasos y mimos.


Un domingo, día 27 de mayo, cogí el metro y me bajé en la estación más cercana al parque del Retiro. De camino a ‘’mi árbol’’ me molestaba mucho el sol en los ojos y cogí mis Ray-Ban de la mochila, ya hacía tiempo que no me ponía las gafas de sol. Para mi sorpresa una chica de unos 20 años estaba allí sentada. Pero su presencia no me impidió acomodarme donde lo hacía siempre. La saludé y su belleza me dejó asombrado. Morena, pelo largo y ondulado, ojos oscuros y penetrantes. Y eso no era todo. Comenzamos a hablar y lo cierto es que Alba desbordaba simpatía.

Y ese domingo 27 de mayo de 1997 fue el comienzo de una nueva vida para mí. No sólo nos veíamos los domingos, sino que quedábamos muy a menudo. Nuestra relación fue más allá de la amistad y empecé a sentir cosas que nunca antes habían pasado por mi cabeza. Las famosas mariposas se instalaron en mi estómago y los pies me temblaban cuando ella se acercaba.
Ese verano decidimos irnos a pasar unos días a mi casa del pueblo, donde no vivía nadie porque mis abuelos se habían mudado a la capital. La semana fue inolvidable. Pasábamos horas y horas frente al lago donde yo jugaba cuando era pequeño y le hice el primer regalo desde que la había conocido, mi perfume favorito: BVLGARI.


Ahora ya han pasado trece años desde la primera vez que la vi. Es nuestro quinto año de casados y ha nacido Samuel. Se parece mucho a Alba, sobre todo en lo referente a la comida. Se vuelve loco por las papillas de Nestle 8 cereales con miel. ¿Quién diría que es posible parecerse hasta en los gustos por la comida? Desde luego no es necesario decir que estoy más que contento de que el niño sea igual que ella, porque ella es lo mejor que me ha podido pasar. ¡Ella es mi vida!

2010/03/17

Hartazgo

En la mañana del 28 de diciembre del 2009, los periódicos de todo el mundo ocupaban sus portadas y titulares con un único protagonista: Mickye Mouse. Este personaje, ídolo de niños y no tan niños desde hace ya muchos años, había pasado de ser un ídolo de masas a ser un personaje perseguido por la ley.
Esta noticia causó un gran impacto entre la población y muchas personas dejaron de verlo como a un ídolo, aunque por otra parte, hubo mucha discrepancia sobre si no sería una estrategia de marketing, porque la empresa de la que forma parte se había visto envuelta en serios problemas económicos debido al escaso tirón publicitario que tenían algunos componentes de la plantilla ( como Pluto). Además estaba el hecho de que esta noticia se publicó el día de los Santos Inocentes, por lo que la opción de que era una estratagema cobró más fuerza.
Pero la verdad era que la noticia era real. La noche anterior, el personaje en cuestión, se había vuelto loco debido, según lo que dijeron testigos presenciales, a que estaba harto de tener que soportar a niños estúpidos todo el día, por lo que estalló de furia y comenzó a atacar a todo el que pasaba por allí.
A parte de los ataques, se hizo con valosos objetos que sustrajo a sus víctimas como,por ejemplo, el rolex exclusivo que pertenecía a Walt Disney.
Micky estuvo varias semanas en busca y captura, y cuando al fin lo encontraron, un mes y medio después de los hechos, estaba muerto en una habitación de un motel de carretera rodeado de cajas vacías de bombones Valor -placer adulto- que habían sido su único alimento durante ese tiempo. El informe del forense reveló que había fallecido por una espectacular subida de azúcar. Un final algo amargo para un personaje tan dulce.

2010/03/15

Amor a primera vista




Como todos los días, Sara se levantó temprano, desayunó y saco a pasear a su perra Bimba. En esos momentos llegaba a odiar a Bimba, ya que no le gustaba nada madrugar. Pero aquella mañana era diferente, lucía un sol espléndido y ya se empezaban a ver los indicadores de la primavera en los árboles. Bimba como siempre empezó a correr por el césped y a jugar con otros perros. De repente se empezó a escuchar la voz de un hombre llamando “¡Lola! ¡Lola!”, y allí estaba él. El dueño de Lola, como una visión celestial envuelta en su halo mientras un coro cantaba el Aleluya. Entonces él se dirigió a ella con algunas frases sobre lo juguetonas que eran sus perras mientras ella sólo balbuceaba respuestas simples, pues no podía pensar claramente. Tras un rato de conversación, él le dijo que solía ir a cierto local las noches de los sábados y que le gustaría mucho verla. Entonces se despidieron.
Sara, como una loca, llamó a su mejor amiga para contarle lo sucedido y ambas quedaron esa misma tarde para hacer algunas compras. Esa tarde Sara le confesó que estaba loca por aquel hombre perfecto que olía a rosas, pero era demasiado tímida para soltarse. Su amiga le recomendó que se tomara un par de copas y todo iría rodado.
Esa noche Sara tuvo una pesadilla horrible en la que se tomaba unas copas y empezaba a hacer tonterías, estaba horrible, con todo el maquillaje corrido, la gente se reía de ella y no podía para de caerse. No controlaba su cuerpo. Al final del sueño aparecía su chico misterioso y la miraba con una mueca de asco. Se despertó muy alterada y decidió que esa noche sería ella misma sin tomar una gota de alcohol.
Y así fue, se encontró con el chico en el local, y él estaba muy interesado en ella. Ante su sorpresa, ella no se sintió cohibida, disfrutó mucho de la noche y se hizo amiga de Andrés ( que así se llamaba el chico). Bueno, amigos y lo que surja…

2010/03/13

Entre bambalinas

Los primeros rayos de luz rompieron el único momento de calma del día. El ruido del despertador la catapultó de nuevo hacia la rutina que ordenaba su vida desde los últimos cuatro años cuando un productor estadounidense se presentó en su casa llevándose consigo a la niña tímida que se hizo a un lado para despertar la joven luchadora que debería madurar antes de tiempo. A partir de entonces, su día a día se convirtió en un circo del que hace tiempo había perdido las riendas. Había protagonizado portadas para todo tipo de revistas, se atrevió con series de televisión, rodó anuncios de lo más variopinto: incluso en una ocasión, teñida de
un plastificado rubio platino, se encontró subida en una cebra naranja, sin tiempo a preguntarse qué era lo que allí hacía. Pero nada de eso la llenaba. Ante la prensa siempre trató dar una imagen de mujer independiente, segura de sí misma, pero nada más lejos de la realidad.
Le gustaría haber tenido la oportunidad de llevar una vida tranquila, alejada de los falsos focos del estrellato. Incluso se había imaginado en la facultad de Filosofía y Letras. Pero los últimos años la llevaban de fiesta en fiesta, de promoción en promoción. Se dejaba guiar. No encontraba sentido a lo que estaban haciendo con ella. Lo que más la frustraba era el no poder mostrarse tal y como era al público. Cada día la obligaban a salir bañada en un mar de polvos que disimulaban sus pecas, algo en lo que antes no había reparado. No entendía por qué debía llevar lentillas constantemente, a ella le gustaba el color marrón de sus ojos. Pero este año se llevaba el azul. Llegaba a casa con los pies destrozados por un tacón de más de diez centímetros. Y todo eso para satisfacer a unas cuantas firmas. Hoy debía pasarse por el estudio de la calle Alcalá para rodar al estilo de Audrey Hepburn un anuncio para una conocida marca de perfumes.
Una hora en maquillaje ayudó a fomentar su odio hacia los potingues y otra hora en peluquería la convenció de que ella no pertenecía a este ambiente. Entre las poses de sensualidad y fragilidad que debía insinuar, anhelaba poder tener un dominio de sí misma. Aborrecía pensar que se había convertido en los personajes que le hacían interpretar. Entre flash y flash, se le apareció una imagen en la mente: ella, diez años después, ya quemada por el calor de los focos y el alboroto de las fiestas multitudinarias. Se negaba a convertirse en una de esas chicas de 30 años maltratadas por sus representantes que eran exprimidas hasta el último instante y de las que ya nadie se acordaba.
Simplemente lo había decidido. Le daba igual todo lo que dejaba atrás, había ganado suficiente como para vivir unos años de sus ahorros. Necesitaba un cambio radical y lo necesitaba ya.
Se deshizo de su móvil, ordenador y black berry por una temporada. Volvió a su ciudad del norte de Inglaterra retomando sus estudios y, tiempo después, se licenció en filosofía y letras. Ya no era un manager el que la acompañaba día y noche, sino que encontró a su pareja, que ya no se preocupaba por su vestuario y apariencia, él prefería su aspecto a primera hora de la mañana.

Diez años después, mientras llevaba a sus dos retoños al colegio y sus peleas le comenzaban a levantar dolor de cabeza, recordó aquella última sesión en el estudio, cuando creyó pensar que lo máximo a lo que podía aspirar era a una corta vida entre bambalinas. Por fin había tomado las riendas.

Delibes en el tiempo

El miércoles pasado estuve recomendando , a propósito de los novelistas de posguerra,a mi alumnado algunas de las obras de Miguel Delibes. Novelas con las que me he ido formando a lo largo de los años: primero, El camino y El príncipe destronado, durante el bachillerato; después, Cinco horas con Mario en COU; luego, durante la carrera llegaron otras: Las Ratas, La hoja roja, El tesoro, 377A, madera de héroe... y, por último, ya hace pocos años, El hereje. También les recomendé aquellas películas que habían sido llevadas al cine, pero de entre todas, me quedo con Los santos inocentes. Y el viernes, iniciamos la clase hablando del fallecimiento del escritor vallisoletano.
Ahora de doy cuenta de que si he crecido con la lectura de sus obras y de que sus libros estarán también ligados a la vida de estos chicos/-as que este curso finalizan su bachillerato. ¡Ojalá que algún día encuentren un ratito para disfrutar de sus novelas como yo lo he hecho! Porque, ¿qué mejor regalo se le puede hacer a un escritor?

2010/03/11

Eternidad

El invierno llegó, y con él los frutos y las flores se fueron, los árboles, ahora desnudos, no tenían hojas que los protegieran.
En China los invierno eran duros, muy fríos, pero ese en especial mucho más. La nieve cubría casi por completo los campos, las casas estaban casi incomunicadas y los coches estaban ocultos bajo el manto blanco. Pero en una región muy apartada de la civilización, un anticiclón  se aproximaba poco a poco, un lugar oculto entre montañas, una tierra lejana a la que ningún coche llegara nunca, pero si el hombre y la televisión. Aquí vivía un grupo de monjes budistas, un tanto peculiares pues jugaban a la Playstation, a la Wii y sobretodo ejercitaban su mente con el juego de la Nintendo DS, brain trainer. Estos pequeños hombrecitos tenían un secreto, un secreto con el que podía cambiar el mundo, un tesoro que colgaba de los árboles: naranjas con forma ovalada que podían curar todo tipo de enfermedades y, sobretodo , concedían 8 deseos a la personas que las cogiera. Las naranjas estaban protegidas por una corona de espinas muy afiladas que daban corriente eléctrica, lo que complicaba su captura.
Mientras el anticiclón se aproximaba cada vez más, el calor llegaba a la pequeña región e la inundaba de colores , un monje decidió arriesgarse e intentar coger una , para venderla y hacerse rico y famoso. El buen tiempo llegó y el monje entró en el jardín prohibido y ,después de pasar las duras pruebas del árbol ,cogió una  y pidió :
Primero, querría ser el más rico del monasterio, y así se le concedió; después pidió un coche, un ordenador nuevo, una agenda electrónica... y así pidiendo, pidiendo ,sus deseos se fueron agotando, hasta llegar al último de ellos: deseaba ser reconocido por todos,la gloria eterna. De repente, su vida se esfumó, como un soplo de viento . Nadie entendió muy bien el porqué de su muerte, tan poco esperada. Pero, después de ser enterrado, apareció en su lápida: "La gloria eterna solo existe más allá de la muerte".
A veces es mejor pensar las consecuencias de nuestros actos, pues por avaricioa o crueldad muchas veces acabamos perdiendo.

2010/03/10

Perdida entre mis sueños

Cuando oí en el concurso televisivo que mi nombre estaba entre los ganadores me quedé paralizada de repente. ¿Ganadora yo? Imposible. No soy especialmente el tipo de chica con suerte. Acababa de ser premiada con un fantástico viaje a PortAventura ni más ni menos que ¡para doce personas! Ni que fuese hecho a posta…Cuando escuché esa cifra inmediatamente se me vinieron a la cabeza once nombres: Rocío, Raquel, Sabela, Sonia, Emma, Lucía, Ales, Yajaira, Javi, Cristian y María.
Lo cierto es que nos merecíamos ese viaje. Los once supervivientes de 2º BAC B éramos los elegidos para comenzar una nueva aventura en Portaventura (nunca mejor dicho). Esta última semana había sido brutal, no exagero si digo que la media de horas dormidas por día era de 5. ¡Tanto examen acaba con uno! Pero bueno, a lo que iba. Cuando por fin fui capaz de volver en mí y de asimilar que era cierto empecé a llamar a todos mis compañeros uno por uno. Reaccionaron igual que yo, no es de extrañar, puesto que aquella noticia parecía irreal, mera utopía. Pero no, era la auténtica realidad. Enseguida empezamos a hacer planes y más planes que se resumían en fiesta, fiesta…y ¡más fiesta!
Seguro que os habréis percatado de que falta una plaza vacante. Nosotros no queríamos que viniese nadie más, era nuestro momento y queríamos que fuera solo para nosotros, pero la organización del viaje había impuesto una condición: “Como mínimo tiene que ir un adulto responsable que se haga cargo del grupo”. Esto nos chafó todo por completo, todas nuestras intenciones de juerga sin límite y con JB de por medio se fueron al garete.
Ahora el problema que se nos planteaba era el siguiente: ¿En dónde íbamos a encontrar a un/una profe dispuesto/a a acompañar a un grupo de jóvenes revolucionados? Chungo chungo… ¡Ni Anuncia nos aguantaría! Pero para nuestro asombro sí que había alguien que se ofrecía voluntario (en este caso voluntaria). Y esa persona es… ¡La profe de Lengua! ¿Quién sino?
Nada más llegar vimos un enorme letrero que decía: “Saborea cada momento, exprime la vida al máximo, salta, canta, ríe hasta que no puedas más, haz lo que más te guste una y otra vez…y sobre todo, pon la mejor de tus sonrisas y disfruta de la vida junto a las personas que más quieres. Porque un día sin emociones es un día perdido. ¡Portaventurízate!
Y así fue, cumplimos con nuestro cometido a rajatabla. Aquellos quince días de Julio fueron PERFECTOS, INOLVIDABLES, INCREÍBLES, MARAVILLOSOS, ESTUPENDOS…y muchos más adjetivos terminados en –bles y en –osos. Únicamente echamos de menos un pequeño detalle: aire. Lo peor de todo es que nos cansamos de ver carteles publicitarios que anunciaban los últimos y únicos climatizadores con Tecnología Inverter + Plasma Clean de Fujitsu. Parecía como si nos lo estuvieran restregando en nuestras propias narices.
Lo cierto es que nos daban un poco de envidia, puesto que el hotel en el que nos alojábamos no era nada de otro mundo y no estaba dotado de privilegios como el aire acondicionado.
Y no puedo seguirte contando más acerca de esta experiencia ficticia, mamá, justo cuando estaba en lo más interesante del sueño me desperté, ¡y aún encima tarde! Llegué con diez minutos de retraso a la clase de Lengua y La Paramio me echó una bronca del quince. Si llega a saber que fue por su culpa…


2010/03/09

Un cambio de vida

Martina era una niña pija. Tenía un nombre pijo, había ido a un colegio de pijos y su vida era de color rosa palo. Pero esa niñita creció y se convirtió en una adolescente repipi y en una adulta finolis.
Aparentemente, Martina era la típica mujer que tenía la vida solucionada. No tenía que hacer nada para que todo le fuese sobre ruedas. Pero Martina era diferente: no quería depender eternamente de sus padres y además era una enamorada de los animales. Eso fue lo que la impulsó a abandonar su casa y mudarse a un apartamento, ella sola, e inscribirse en la Asociación Española para la Protección del Lince Ibérico.
Desde que Martina tomó esa decisión su familia cambió la percepción que tenían de ella. Al principio intentaron por todos los medios que no lo hiciese, que no dejase su casa. La sobornaron con comprarle todos los animales que quisiese, le prometieron que le montarían un apartamento adosado a la mansión familiar, y que podría vivir allí hasta que se casase. Y es que ellos tenían pensado un futuro diferente para su hijita querida: querían que viviese en una enorme y lujosa casa, con un marido ricachón y joven que la mantuviese. Pero Martina no era así. Ella decidía por sí misma.
Así fue como , Martina, enfadada con sus padres, decidió empezar una vida nueva, lejos de ellos. Aunque , eso sí, gozando de los privilegios que la posición económica de su familia le permitía. Se inscribió en la Asociación. Y pronto empezó a trabajar. Sin embargo no era muy aceptada por los compañeros. Todos eran de clases humildes o de clases medias, nada que ver con ella. Y aunque no le tenían envidia, si existía un cierto pique. Martina no era el prototipo de trabajadora de una protectora de animales. No encajaba en ningún lado...
Martina oía todos los días comentarios de tipo: “¡Ay! Cuidado con la pija, que no vaya ella a buscar la nueva camada porque igual se mete un tacón en un hueco.”, cuando iba de expedición al bosque. O :“¡Cuidado¡, use guantes altos, no se vaya a manchar de excrementos la señorita y dejar de oler a ese perfume tan bueno que lleva”, cuando investigaban un nuevo ejemplar que estaba enfermo. O también: “Mira la niña pija... Mucho Rolex mucho Rolex , pero siempre llegando tarde...”.
Poco a poco, Martina fue acostumbrándose a oír esos comentarios. Era difícil que la gente no se guiase por el exterior y se interesase por cómo era ella, sin importarle lo material. Por eso tenía muy pocos amigos. Pero al final, lo logró. Consiguió un trabajo muy bueno en la protectora y en unos años, dejó a un lado la tarjeta de crédito que su padre le había regalado por su 21 cumpleaños y la cambió por una propia. Empezó a no depender de nadie.
Martina nunca cumplió las expectativas de su familia. No se casó. No fue rica. No continuó con la empresa familiar... Pero sí cumplió con sus objetivos personales: fue medianamente feliz.

¿Qué cuentan los anuncios?

La siguiente actividad , en torno al mundo de la publicidad, consistía en conocer que hay muchos "spots" que cuentan historias. Ahora ell@s, tuvieron que seleccionar de entre varias revistas tres anuncios que les gustasen mucho. Luego, se les solicitó que escribiesen una historia en la que, necesariamente, tenían que hacer referencia a los tres. Aparentemente, no tenían relación unos con otros. Pero de eso se trataba: ya tenían los personajes, espacio-tiempo, situaciones... Era imprescindible que su narración fue coherente y cohesionada. Y aquí os irán dejando lo que sus mentes pergeñaron.
¡Deseo que paséis un buen rato!

2010/03/08

Día 8 de marzo

Aprovechando estos días en los que trabajamos con la publicidad, así han diseñado el cartel para este día.
Para ello, se han utilizado imágenes de anuncios y el cartel que la biblioteca del Centro iba a usar para conmerar el Día de la Mujer trabajadora.
El resultado:



2010/03/07

Donde da la vuelta el aire...

Ese el título de una novela de Gonzalo Torrente Ballester. Cuando vi este anuncio, inevitablemente, recordé ese inolvidable nombre.

video

2010/03/05

De cómo realizar un anuncio sin que te cueste un euro

Se trata de diseñar un nuevo anuncio reciclando otros ya publicados.
Cada grupo elegirá el producto que quiere anunciar o bien seleccionará la imagen que lo contenga. A continuación buscamos un eslógan de otro producto completamente diferente, así como títulos, subtítulos o textos que nos puedan valer, siempre de anuncios diferentes. Después inventamos una nueva marca y con papel, tijeras, pegamento decidimos la disposición externa de todos nuestros elementos y, por último, exposición y comentario de los resultados.

¡Fácil, rápido y muy barato!

Los resultados:
Mokito


The One


Arroyo

2010/03/04

Publicidad persuasiva: El alcohol y los cinturones de seguridad

Durante estos días hemos empezado a trabajar la publicidad en clase. Poco a poco iréis subiendo vuestras creaciones, pero, mientras creáis e imagináis vuestros anuncios, aquí os dejo uno que no incita al consumo, sino que trata de persuadiros de los efectos perniciosos del consumo abusivo de alcohol.



o este otro, sobre la necesidad del uso del cinturón de seguridad: