2009/12/30

Fotografías literarias: Vicio

Fotografías literarias: Ideas



Fotografías literarias: Racismo



Fotografía literaria: Leer


La palabra que escogí es "leer", muchas veces asociamos leer a algo aburrido, pero esto es porque no nos damos de cuenta de que siempre lo estamos haciendo, no leemos únicamente libros llenos de letras aburridos en los que no hay nada que nos interese, también lo hacemos al mirar una obra de arte, ojear una revista, pasar las hojas de un libro infantil...

Fotografías literarias: Agobio



Fotografías literarias: Con el agua al cuello

Fotografías literarias: LOGROS

Fotografías literarias: Otoño

Tictiza se suma, poco a poco, al concurso convocado por Taller de Palabras y le agradecemos a María José Barrios esta original propuesta. Esta es la primera de nuestras fotografías y a la que se irán sumando otras.



2009/12/24

¡Feliz Navidad!

A todos los que nos seguís, os deseamos:

Spelling Change.com
Imagen: http://www.flickr.com/photos/28582400@N07/2724937950/

2009/12/23

Salto de altura


Hay barreras que transcienden lo físico, lo moral y, si queremos, hasta lo políticamente correcto.

El muro de Berlín ha caído, y de eso hace ya veinte años. El máximo representante de la Guerra Fría. No sólo una división entre la Alemania capitalista y comunista, sino una separación entre los dos mundos, dos regímenes políticos y dos formas de entender la vida. Hace unos días, mientras reflexionaba con un amigo sobre El Muro, le pregunté qué pensaba -por eso de escuchar segundas opiniones- y recibí una respuesta totalmente contraria a lo que esperaba: "Pues muy mala mano de obra tuvieron que utilizar, si no, no se caería". Y quieras que no, en cierto modo es verdad. Con "mano de obra" quiero entender que se refería a las ideas que sustentaban esta inútil separación, convirtiendo las moradas en cárceles y las calles en paredones.

Aunque, desgraciadamente, no hace falta seguir mirando a lo lejos o incluso tan atrás en el tiempo. En España, desde finales de los noventa, varios kilómetros de alambrada equipada de sistemas cuanto menos cuestionables recorren las fronteras de Ceuta y Melilla. Separación en Cisjordania por el "apartheid". En Irlanda del Norte, disputas religiosas entre protestantes y cristianos. La Guerra Fría mantiene separadas las dos Coreas y así hasta 14 muros de los que apenas oímos hablar pero que siguen allí. Éstos son sólo los muros físicos, los que se ven, porque existen otros que, aunque invisibles, lastiman a la sociedad de una forma silenciosa pero no por ello menos dolorosa: machismo, racismo, intolerancia religiosa, política y un largo etcétera que mancha cada día las páginas de los periódicos.

El veinte aniversario de la caída del muro de Berlín no ha sido más que una excusa para torcer la cara ante los verdaderos problemas del presente y fingir que, bien entrado el siglo XXI, y porque una pared de hormigón haya caído, todos los males están resueltos. No, amigos, las barreras siguen siendo las de siempre. Aún queda mucho por hacer.



http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/10/091030_muros_primera.shtml

Abre tu mente


Cuando hablamos de muros podemos hacer una distinción entre muros físicos y muros psicológicos. Los muros físicos, a pesar de su acepción normal, podemos entenderlos como esas construcciones que son levantadas para separar un país de otro, o incluso para diferenciar regiones diferentens dentro de un mismo país. La construcción de estos se debe, básicamente, al miedo que parece producirnos el hecho de mezclarnos con gente de otras razas, culturas, religiones... Lo que se consigue con esto es crear auténticos guetos, una bestial marginación.
Los otros tipos de muros que existen son los muros psicológicos, los que nos ponemos a nosotros mismos que tienen, incluso, peores consecuencias que los anteriores, ya que son los que más afectan a la gente, poniéndole trabas a sus vidas, impidiéndoles desarrollar una vida normal y evitando que puedan tener un mejor papel en la sociedad. Con esto no quiero decir que los muros físicos sean poco importantes, que lo son, pero por muchas vueltas que le demos siempre van a estar ahí, hasta que los de arriba, los mandamases no se convenzan ellos mismos de que tendría que haber mejor soluciones.
Lo que quiero dar a entender con esto es que deberíamos traspasar esos muros que nos ponemos, que nos impiden ser personas, para luego ser capaces de valorar los sufrimientos de los demás.

Barreras



Este 10 de noviembre hemos celebrado el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín. Es increíble que haga únicamente veinte años un país y su población estuviese dividida por culpa de dos ideologías muy diferentes, el comunismo y el capitalismo. Este es uno de los muros o de las fronteras más famosas de la historia y como consecuencia su caída también. Aun así quedan muchos más muros en pie y que sería positivo demolerlos.

Muchas personas buscan la salvación para ellos y sus familias saliendo de su país para ir a buscar empleo a otro, pero muchas veces se encuentran con fronteras infranqueables y no me refiero solo a las físicas, sino también a los prejuicios: mucho extranjeros solamente por serlo no pueden optar al puesto de trabajo que buscaban o querían. Pero esto no sucede sólo con los extranjeros, también con las mujeres, existe un “techo de cristal” que por el hecho de ser mujeres les impide llegar a puestos de importancia en una empresa.

Otro caso de un muro que aun no se ha caído es el que divide a palestinos e israelís, un conflicto con muchos años de antigüedad y, que por desgracia, parece imposible de solucionar.

Existen muchos más casos de “barreras” que nos dividen y no hace falta alejarse mucho de nuestra vida cotidiana para verlos: innumerables prejuicios nos impiden vivir en una sociedad en la que todas las personas tengamos las mismas posibilidades de hacer lo que queramos.

2009/12/19

Barras de dolor

Pleno siglo XXI. Vivimos en una sociedad que poco a poco se va desintegrando o, mejor dicho, la vamos desintegrando.
Parece ser que no interesa vivir en comunidad, vivir todos juntos y en paz... Se ponen todos los impedimentos posibles para que esto no suceda. Impedimentos muy difíciles de sobrepasar, muros imposibles de saltar; y no sólo me estoy refiriendo a esos que dicen ser construídos por "motivos políticos" como el que hay en Gaza o la inhumana alambrada que separa Marruecos del territorio español. ¿Nadie se parará a sentir alguna vez cómo se ha de sentir esa gente? No. Al menos nosotros no. Nosotros, los de los países desarrollados(económicamente, en otros aspectos tenemos mucho que desear), sólo tenemos que entrar en Internet, hacer click, PAGAR, y ¡pum! ya tenemos billete de avión rumbo a cualquier rincón del planeta. Sí, incluso a Marruecos, nosotros no tenemos que arriesgar nuestras vidas intentando saltar la alambrada, ¡sólo faltaría!. La podemos pasar volando (recuerdo: Internet, click, PAGAR... Y ¡Pum!). Es muy triste , o al menos a mí me lo parece, que haya millones de personas atrapadas, enjauladas, encarceladas en sus propios países pero, claro está, esto cambiaría si pudiesen canectarse a la red, hacer click y... ¿qué venía luego? ah, sí! PAGAR...
Pero bueno, como ya dije antes, no sólo están los impedimentos físicos, de los que podemos ver y tocar. Existe otro tipo, que quizás sea peor. Estos los hay de dos clases: los que nosotros mismos nos ponemos que, al fin y al cabo los podemos hacer y deshacer con relativa facilidad; pero también existen los muros que se nos imponen, pero ¿quién? El gobierno, la televisión, la iglesia, y un largo etcétera. ¿Qué pasa con los miles y miles de niños que se mueren de hambre al día?, ¿Qué pasa con los millones de personas que se mueren de SIDA?, y ¿los sectores de la sociedad discriminados? Mujeres, discapacitados, ancianos, ... Me podría seguir preguntando por qué pero, ¿de qué serviría?Parece que tenemos la obligación, impuesta por no sé quién, de que es mejor correr un tupido velo, construir un muro alrededor de todas esas injusticias que están ahí, en nuestro día a día. ¿Por qué cerramos los ojos? Pues porque ya se sabe que ojos que no ven, corazón que no siente. Además, ya nos tienen la mente demasiado ocupada en ver la vida al completo de un famoso torero y su corrupta mujer, o viendo series de televisión muy educativas en las que nos enseñas lo guay que eres si te lías con tu profesor de dibujo o si te casas con el narcotraficante más guapo. Teniendo todo este entretenimiento, ¿Quién se va a dedicar a andar destrozando muros?

2009/12/18

Muros de ayer y de hoy

Ya lo decía aquella canción irónicamente: “Dicen que la alambrada sólo es un trozo de metal…” y un muro sólo debería ser un montón de piedras inútiles, que nunca antes habían significado tanto como aquel día…
Anna observaba desde el tejado, situado en lo alto de un edificio del lado oeste del muro. Sólo tenía 11 años, pero miraba horrorizada como aquella noche una muchedumbre asaltaba el muro. Solía subirse allí para comunicarse con los del otro lado, donde había dejado tantos amigos, y donde estaba su antiguo colegio. Su mente infantil no podía comprender por qué habían matado a su abuelo por saltar varias veces ese montón de piedras. Muchas veces cuando subía al tejado su abuelo continuaba allí, esperándola, como antes de que todo ocurriera aquel trágico día. Juntos hablaban largo y tendido, y era en aquellos momentos cuando la vida adquiría cierto color. Mientras observaba el derribo del muro, su abuelo la agarró de la mano. Estaba llorando. “Abuelo, ¿qué sucede? ¡Los matarán a todos como hicieron contigo!” Y él contestó: “Eso que ves allí es la pura libertad, Anna, recuerda este momento siempre”. Pasaron largas horas, y la rebelión tocaba a su fin. Un nuevo horizonte de libertad, nunca mejor dicho, se abría ante los alemanes.
Veinte años después, Anna volvía al lugar del suceso. Muchas cosas habían cambiado en aquel lugar, y a ojos del mundo aquello había significado el camino definitivo hacia la paz. Pero en la práctica los del lado oeste, su lado, seguían siendo los del lado oeste, y eran considerados, aunque muy sutilmente, inferiores.
Multitud de barreras dividen a la sociedad hoy . Barreras ideológicas, sobre todo propulsadas por gente llena de prejuicios, promulgadores del bienhacer y del orden. Son esos prejuicios las piedras que hoy componen los muros más fuertes de derribar, y el cemento que las une son esas frágiles mentes tan fáciles de manipular. Anna reflexionaba sobre esto mientras colocaba un ramo de rosas blancas en el lugar donde su abuelo había perdido la vida. A su lado, una niña colocaba también un pequeño ramo con un mensaje. Aquella niña tendría la edad de Anna cuando observo incrédula la caída del muro. Se preguntó què pasaría por su pequeña mente, que le
habrían contado sus padres, y si era verdaderamente consciente de lo que aquello había significado para su nación. Se preguntó a qué nuevas barreras se tendría que enfrentar en su futuro.
A veces un montón de piedras significan mucho más que palabras, y llegará el día en el que todas las ideologías que hoy suponen barerras se derribarán gracias a la poderosa fuerza de la libertad. ¡Llegará!
Imagen: http://europa.eu/abc/12lessons/images/content_berlin_wall.jpg

2009/12/17

Muro, definición:

1. m. Pared o tapia:
Saltaron el muro de la prisión y escaparon.
2. Muralla:
Las tropas derribaron los muros del castillo.
3. Lo que impide la comunicación:
Un gran muro de incomprensión los separa

Al hablar de muros, nuestra mente, inconscientemente, se centra en los muros materiales, y nunca nos paramos a reflexionar sobre los muros reales que nos rodean por todos los lados y que no se ven a simple vista. Solemos pensar en los muros de contención de los edificios, las paredes de nuestras casas, las vallas que separan un prado de otro... ¿Pero qué son éstos muros si no formas de separar a las personas? Con una pared nos separamos del resto del mundo y con una valla establecemos el límite entre la propiedad del vecino y la nuestra.
A veces nos acordamos del muro de Berlín, aquel que separaba la Alemania comunista de la capitalista, como si de una frontera se tratase. Pero no nos paramos a pensar en que en realidad eso no era lo que se dividía, sino que ese muro marcaba la división del mundo en dos: los países que estaban con América y los que estaban con Rusia. Y todo esto, por el simple hecho de no aceptar las ideas de los demás. Familias separadas, hijos huérfanos, amigos enfrentados... ¿De verdad merecía la pena?
Vivimos rodeados de prejuicios y de perjuicios que hacen que establezcamos continuamente diferencias entre nosotros: marcamos fronteras por el hecho de vestir diferente, por ser de otro color, por no tener la misma orientación política o sexual, por no ganar lo mismo... Por cualquier cosa que nos haga ser distintos. Y no vemos que en la diferencia esta la base de la sociedad. No debemos despreciar a los demás por ser diferentes a nosotros. ¿Qué haríamos si toda la humanidad fuese igual?¡ Menudo aburrimiento!

2009/12/15

Muros


Hace veinte años muchas puertas se abrieron y otras muchas se cerraron, cayó el muro de Berlín, el muro de la vergüenza, comenzó un mundo nuevo, pero aún hoy hay muchos muros que no se han derrumbado y puede que más importantes que este que separaba las dos Alemanias.
En la actualidad nuestras cabezas estan divididas por enormes vallas, y nuestros corazones en muchos casos también, todavía existe el racismo, la homofobia y el maltrato de género, todavía vemos a los inmigrantes como un clase mucho más baja que nosotros que sirven únicamente para hacer todos aquellos trabajos que nosotros no queremos hacer, seguimos pensando que no son gente de fiar, que roba y nos engaña.
Muchos hombres maltratan a sus mujeres pensando que son inferiores a ellos, un cuerpo que sólo sirve para limpiar y tener hijos y los homosexuales sólo son enfermos que necesitan atención porque algo raro pasa en su cabeza.
Hay muchos tipos de muros, diversos, de todas las formas y colores, pero en los que más nos paramos a pensar son en los físicos, esos que están hechos con ladrillos y cemento que nos cuesta muchas veces trabajo entender por qué siguen levantados y no se van a dormir a la tierra del olvido.
Está claro que nuestro pensamiento nos lleva a construirlos, nuestras ideas, nuestra religión. Todavía no nos hemos dado cuenta de que todos somos iguales creamos en un dios o nuestra piel sea de un color más oscuro que el de los que supuestamente gobiernan el mundo. Deberíamos pensar en ello, un presidente negro en los Estados Unidos, ese país que es la cabeza del mundo, la Gran Potencia, y nosotros todavía levantamos muros, en México, en Israel, en Corea, en Melilla...
Abrir nuestra mente y nuestros corazones es el siguiente paso en la Historia. Un monton de ladrillos fueron tirados, pero muchas otras murallas se han levantado con sus cascotes.
Imagen:http://encontrarte.aporrea.org/imagenes/94/muroisrael.jpg

2009/12/14

Muros

El pasado 9 de noviembre, miles de berlineses y berlinesas se reunían en sus calles para conmemorar la caída del muro que separaba a las dos Alemanias 20 años atrás. En el acto, numerosas piezas decoradas simulaban el trazado de la franja de la muerte, piezas que se desvanecían lentamente provocando el famoso efecto dominó.
El muro de Berlín desapareció: es historia. Pero lo cierto es que todavía existen muros y vallas en nuestros días. Palestina, Israel, Ceuta, Melilla…son países y ciudades que permanecen separados por potentes muros, muy difíciles de derribar.
Vivimos esclavos de antiguos prejuicios del pasado. No hace falta mirar lejos para ver las soledades, las injusticias, el miedo…todos esos muros mentales que se apoderan de nosotros y hacen que la peor parte se la lleve el resto: los que son “diferentes”.
Hablo del racismo, donde el negro es el discriminado; hablo del homosexual, considerado un enfermo mental; hablo del gordo, aquel en el que nadie se fija y del que todos se mofan; hablo del pobre, quien nunca tendrá acceso a un techo bajo el que refugiarse; hablo de las guerras de religión, del maltrato de género, de los “frikis” que no siguen la moda, del chapón, de los discapacitados…hablo de los débiles y dominados.
Tenemos la oportunidad de cambiar la realidad. Es hora de vivir y transformar, de abrazar, de dar aliento, de ponerse en el lugar del otro, de dejar ser…Te propongo un reto: permanece en silencio durante un instante. Te darás cuenta de que hay alguien que grita. ¡Escúchale! Ha llegado el momento. ¡Eliminemos estos muros!

Imagen: http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20091109/3-2-153718_L.jpg

El muro de Berlín


Este lunes, día 9 de noviembre, se ha celebrado el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, conocido también como el Telón de acero. Este dividía a la República Federal Alemana (zona del oeste, contando con un gobierno democrático) y a la República Democrática Alemana (al este, bajo el régimen comunista).
A causa de la construcción de este muro, muchos ciudadanos de la Alemania del este perdieron la vida al intentar atravesarlo para instalarse en la zona del oeste, con mayor desarrollo económico que la RDA.
A pesar de que ya ha pasado mucho tiempo de su destrucción, algunos ciudadanos de la antigua RDA afirman estar más atrasados económicamente que los de la antigua Alemania Federal.
En la actualidad existen muchos muros, puede que no sean físicos, necesariamente, como el de Berlín. La violencia de género, el racismo, la discriminación por la apariencia física de alguien, las guerras por religiones, que son las que más preocupan actualmente en los países islámicos. Todos los días vemos acciones de rechazo o discriminación contra otras personas por diferentes motivos, bien sea por sexo, color de piel, aspecto físico o religión.
Lo preocupante es que muchas veces presenciamos alguna de las situaciones anteriores y no somos capaces de hacer nada.

2009/12/11

¿Qué me pongo hoy?

¿Qué ponerse? Es la pregunta que todos nos hacemos cuando suena el despertador, unos más que otros, pero todos nos la hacemos.
Abrir el armario, echar una mirada rápida, buscar lo más nuevo, combinar la ropa, complementos a juego, zapatos de mil colores, cazadoras. ¡Cómo vamos a ponernos unos pantalones naranjas con una camiseta amarilla! A cambiarse de nuevo. Otros pantalones, otra camiseta. ¡Los zapatos nuevos tampoco me pegan!.
Es viernes. Vamos de compras : no puedo pasar un día más con unos zapatos que no dan con nada; así que, me compro tres pantalones, dos camisetas, una chaqueta, ya tengo una de ese color, pero por tener otra no me pasa nada.
¡Consumo, consumo, consumo!. Pendientes, collares.. ¡un bolso que me combina con los pantalones que me compré hace dos días!.
Y mientras nuestros armarios, joyeros y demás cajones se llenan, nuestro dinero desaparece. Un intercambio interesante, papel con valor, por un objeto nuevo en nuestra colección, y mientras no nos preguntamos cuánta gente se muere de hambre en el mundo.
En ocasiones somos demasiado egoístas/consumistas: nos nos queremos dar cuenta de que ya tenemos todo lo que necesitamos.
Imagen:http://www.flickr.com/photos/polly_mel/2871300698/

2009/12/04

¿Qué me pongo?

Sinceramente, escribir un comentario en el que critique el mundo consumista, el fanatismo por las compras y la falta de solidaridad rematándolo con una frase ingeniosa me parecería cínico. Sí, esa es la palabra.

En primer lugar, la pregunta que da pie a este trabajo no es la que realmente nos hacemos. Antes de salir, en vez de preguntarnos "qué me pongo hoy", deberíamos pensar con qué nos vamos a sentir mejor. Me explico:

Ahora toca ser consumistas, comprar toda serie de cosas que llenen nuestros pulmones con un aire artificial y creen una falsa sensación de satisfacción. ¿Que quién crea esa sensación? La propia sociedad, y nosotros tan contentos. Hace unos cuantos años, bueno, y no tantos, lo más de lo más no era tener tantos i-pod como colores del arco iris. La riqueza se medía, por ejemplo, por vacas. Tengo un amigo que sigue convencido de que la mejor forma para ligar es: "Ola, guapa, teño vinte vacas, vés dar unha volta?"

Y ya remontándonos al Antiguo Régimen, el nivel de riqueza se medía por tierras, títulos... Podemos coincidir, pues, en que a cada época, una costumbre. Todas llenan al propietario de falsa satisfacción, todas volátiles. Los hidalgos perdieron sus tierras, la moda ya no consiste en tener i-pods, ahora se llevan los i-phone, hasta que un i-X aparezca de nuevo en el mercado. Y en el caso de mi amigo... bueno, sus padres aumentaron la explotación bovina -lo que no aumentó su éxito con las mujeres-.

Creo coincidir con gran parte de mis compañeras y compañeros en que la situación debería empezar a cambiar, pero ¿quién es el listo que se atreve a dar el primer paso? ¿El que deje de criticar y predique con el ejemplo? Que sea capaz de prescindir del monopolio comercial que nos rodea. ¡Oh, claro, seguramente eso tampoco se lleve!

2009/12/02

La era consumista

En pleno siglo XXI nadie nos puede negar que vivimos en una sociedad plenamente consumista, en la que el materialismo ocupa niveles tan importantes que ciertas personas, aún estando en crisis, prefieren vivir presumiendo de lujos aunque no lleguen a fin de mes. Esta característica parece ser una consecuencia directa del capitalismo, por lo que en pequeñas dosis no debería preocuparnos. Lo que más importa hoy es el valor de las cosas, las usamos y luego las tiramos, compramos otras que tarde o temprano volverán a ser reemplazadas. El más claro ejemplo que se suele dar tanto en clases altas como en bajas es el tedioso problema del “qué me pongo hoy”. La mayoría de las chicas que se hacen esta pregunta cada mañana se la plantean delante de un armario a tope de ropa y accesorios, ante la mirada atónita de su pareja (o madre, o abuela, etc.) que le atribuye este problema más bien al sexo femenino que al consumismo.
De lo que sí que me acabo de dar cuenta es que las cosas apenas guardan ya valor sentimental. Antiguamente (y no tan antiguamente) la gente corriente no se podía permitir ciertos lujos, que para nosotros ahora son cosas de lo más comunes. Se me viene inevitablemente a la mente una niña que conocí en una campaña navideña de reparto de juguetes entre los más desfavorecidos. Me acerqué a una niña rusa que protegía entre sus brazos a una pequeña muñeca de trapo, toda sucia y harapienta. La intetaban convencer de que la tirara, que ahora iba a tener otra nueva mucho mejor, más bonita. La niña sujetaba con ojos llorosos a su pequeña muñeca, como si la quisiera proteger de algo terrible. Los adultos negaban con la cabeza sin comprender. Al terminar, de camino a casa, me topé con unos niños gritando salvajemente delante de un escaparate. Eran gemelos, y le suplicaban a su padre por una nueva consola, lo último del mercado, mientras sostenían otra con sus manos. ¡Qué ironía! También se me viene a la cabeza el día en el que mi abuelo me enseñó orgulloso un viejo televisor. Parecia vieja chatarra oxidada, pero el me contó que fue la primera en todo el barrio.
En una sociedad donde reina el consumismo masivo olvidamos a veces el valor que las pequeñas cosas pueden tener, pero a eso no se le llama materialismo, si no más bien ilusión. Muchas crisis bastantes más fuertes tendrán que pasar para que un niño valore más una tarde de juegos al aire libre que el último videojuego de fútbol.

Imagen:http://www.flickr.com/photos/franbustamante/3638775873/

2009/12/01

¿Qué me pongo hoy?

Estoy segura de que no soy la única que se hace la famosa pregunta: ¿Qué me pongo hoy? De hecho creo que la mayoría nos lo preguntamos. Está claro el porqué de la cuestión. Abrimos nuestro armario y vemos un montón de perchas de las que cuelgan nuestros queridos vaqueros, la prenda por excelencia, faldas, vestidos, camisetas, camisas, chaquetas… Hay tantas cosas que sería difícil hacer una lista con todo. Sin embargo, si retrocedemos 30 ó 40 años y le preguntamos a los abuelos, nos dirán que en la época en que ellos eran jóvenes como nosotros no tenían este tipo de ‘’problemas’’. Unos zapatos eran suficiente, y ¿para qué tener más de un abrigo? Ellos abrían un cajón y allí encontraban toda su ropa, mientras que a nosotros un cajoncito no nos llega ni para la tercera parte.
El consumismo está presente en la sociedad del siglo XXI a todas horas y en todo lugar. Cada temporada vamos de compras, y cuando digo ir de compras, me refiero a desvalijar el centro comercial. ‘’¡Mamá, mamá! Mira, ¡esto me gusta! Y aquel pantalón es precioso. ¿Qué me dices de esas botas? ¡Están a la última!’’. Todo nos atrae, y es que los empresarios son muy inteligentes, buscan sus tácticas para que todos caigamos en la tentación. Y lo consiguen a base de bien. Pero esto no sólo pasa con la ropa, los niños piden juguetes sin cesar y sus padres les cumplen sus caprichos, quizá ese es el error.
Y por último, la tecnología se lleva la palma. Ordenadores portátiles de última generación, pantallas planas, iPod, teléfonos móviles con pantalla táctil. ¡ Es interminable! Y es increíble la cantidad de dinero que nos gastamos porque creemos que nuestra tele o nuestro móvil se han quedado obsoletos.
Tenemos que reconocer que somos unos consumistas natos y deberíamos de empezar a cambiar un poco esta situación que puede empeorar. Todo el mundo compra, pero hay gente que convierte las compras en una adicción y se mete en problemas muy graves. Sencillamente, pensarte bien si en realidad necesitas esos zapatos que tanto te gustan, cuando tienes ocho pares en el zapatero que apenas usas.
Imagen:http://2.bp.blogspot.com/_3ZHDf6fNl_E/SrXXeA0ua7I/AAAAAAAAAjg/cAIt21Qyekg/s400/Las%2Bgarras%2Bdel%2Bconsumismo.JPG

2009/11/30

¿Qué me pongo hoy?

(8:25 am) ¡Oh Dios! Sólo faltan veinte minutos para que empiece el insti y… ¡yo todavía en pijama! Vamos Marina, decídete cuanto antes si quieres llegar a tiempo a la primera clase…
Creo que ya está, los pitillos vaqueros de Tommy, el polito rojo de Ralph Lauren, la chaqueta negra de Custo, el cinturón de D&G… ¿y de calzado? Uf…no sé, las Converse están un poco manchadas en la punta, así que no es plan de llevarlas… ¡ya sé! Me acabó de acordar de que todavía no he estrenado las bailarinas nuevas que me compré el sábado, así que ¡ya va siendo hora! Colgante a juego, reloj, pulsera, pendientes, colonia… ¡Divina de la muerte!
Aunque parezca que exagero, para nada. El día a día de cualquiera de nosotros es así, o por lo menos parecido. No somos conscientes de la cantidad de cosas que tenemos, y lo que es más importante, de las que podríamos prescindir.
Vivimos en una sociedad tremendamente consumista, comprar por comprar, si no lo hacemos no nos quedamos a gusto. Tenemos satisfechas las necesidades básicas: comida, agua, ropa, descanso…y una larga lista de etcéteras, ¿no nos basta? Deberíamos sentirnos afortunados, sin embargo, lo que hacemos es pedir y pedir y cuando no se nos complacen los caprichos encima tenemos el morro de enfadarnos y ponernos como fieras.
Otros, ni por asomo pueden decir que tienen un pantalón de Levi’s o ,directamente, quitándole el “de Levi’s” a la frase. Lo triste es que han pasado por sus manos cientos de veces, pues trabajan de sol a sol para que nosotros, los del primer mundo, tengamos algo con lo que taparnos.
En los veinte minutos que me ha llevado a mí contestar a: ¿qué me pongo hoy?, quizás podría haber empleado la mitad en pensar que con un tercio de mi armario muchas personas se darían con un canto en los dientes.
Por desgracia, ellos nunca podrán hacerse esa pregunta, ya que nadie puede echar de menos lo que nunca tuvo.

Imagen: http://4.bp.blogspot.com/_txUKy2K4P38/SZXSi6qV-PI/AAAAAAAAAEM/4xOEmZd1fDo/s320/consumismo2.jpg