2009/11/30

¿Qué me pongo hoy?

(8:25 am) ¡Oh Dios! Sólo faltan veinte minutos para que empiece el insti y… ¡yo todavía en pijama! Vamos Marina, decídete cuanto antes si quieres llegar a tiempo a la primera clase…
Creo que ya está, los pitillos vaqueros de Tommy, el polito rojo de Ralph Lauren, la chaqueta negra de Custo, el cinturón de D&G… ¿y de calzado? Uf…no sé, las Converse están un poco manchadas en la punta, así que no es plan de llevarlas… ¡ya sé! Me acabó de acordar de que todavía no he estrenado las bailarinas nuevas que me compré el sábado, así que ¡ya va siendo hora! Colgante a juego, reloj, pulsera, pendientes, colonia… ¡Divina de la muerte!
Aunque parezca que exagero, para nada. El día a día de cualquiera de nosotros es así, o por lo menos parecido. No somos conscientes de la cantidad de cosas que tenemos, y lo que es más importante, de las que podríamos prescindir.
Vivimos en una sociedad tremendamente consumista, comprar por comprar, si no lo hacemos no nos quedamos a gusto. Tenemos satisfechas las necesidades básicas: comida, agua, ropa, descanso…y una larga lista de etcéteras, ¿no nos basta? Deberíamos sentirnos afortunados, sin embargo, lo que hacemos es pedir y pedir y cuando no se nos complacen los caprichos encima tenemos el morro de enfadarnos y ponernos como fieras.
Otros, ni por asomo pueden decir que tienen un pantalón de Levi’s o ,directamente, quitándole el “de Levi’s” a la frase. Lo triste es que han pasado por sus manos cientos de veces, pues trabajan de sol a sol para que nosotros, los del primer mundo, tengamos algo con lo que taparnos.
En los veinte minutos que me ha llevado a mí contestar a: ¿qué me pongo hoy?, quizás podría haber empleado la mitad en pensar que con un tercio de mi armario muchas personas se darían con un canto en los dientes.
Por desgracia, ellos nunca podrán hacerse esa pregunta, ya que nadie puede echar de menos lo que nunca tuvo.

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2009/11/29

Todos desnudos y con las manos en los bolsillos


¿Qué me pongo hoy? Cuántas veces me habré hecho esta pregunta... La primera vez que mi abuela me escuchó decir esto, me dijo: “Si sólo tuvieras una prenda de ropa no te harías esta pregunta”. Y tenía razón. ¿Cuántas personas habrá en el mundo que se levanten por la mañana pensando que atuendo elegir para ese día o para esa mañana? Muchas, sí, pero seguramente no tantas como pensamos. La mayor parte de la población mundial vive en una situación tercermundista, y cuando sacrificas tu vida para obtener tres euros para poder comer y alimentar a una familia, cuando el techo de tu casa se cae a pedazos porque no tienes dinero para arreglar una gotera, el hecho de pensar en gastar 15.000 euros en un bolso de Yves Saint Laurent te parece, como mínimo, cómico.
El otro día vi un documental sobre el modo de vivir de algunas tribus en África, y me dio qué pensar... Algunas de ellas se conformaban con un taparrabos como vestimenta, y no sentían pudor ante las cámaras de televisión que los grababan como si de alienígenas se tratase... Después los documentalistas se trasladaron a Brasil, y se podía ver como la gente vivía en chabolas al lado de grandes centros comerciales a los que ellos no tenían permitido el acceso. Se pasaban la vida mirando còmo la gente salía de allí con grandes bolsas en sus manos... Tantas que a veces no podían con ellas... Conocían todas las marcas de la más última moda... Pero nunca habían tenido en sus manos uno de sus artículos. Hoy, aún viviendo en la era de la globalización, donde casi todo el mundo tiene un supermercado cerca de casa, es difícil pensar en que aún hay gente que no tiene ropa limpia para ponerse una mañana de domingo, o que simplemente solo tiene un par de zapatos para pasar el año... Seguro que si ellos nos escucharan enfadarnos cuando alguien nos chafa los planes de ir de compres una mañana de sábado, se reirían.
Los consumidores hemos llegado a un punto en el que ya no sabemos ni lo que tenemos ni en nuestros propios armarios/zapateros. El comprar por comprar es casi como una religión para muchos. Y no estoy metiendo únicamente a las mujeres en este bombo. La mayoría de los hombres también disfrutan comprando, por mucho que se empelen en disimularlo. Hasta fantaseamos con las marcas que pueblan nuestros estantes del vestidor: “Hoy me he comprado un bolso de Luis Vuitton monísimo”. “Pues deja ya de comprar bolsitos que me llenas el armario y no me caben los trajes de Armani”. Seguramente habrá parejas que hasta decidan hacer reformas en casa por no tener sitio para poner tanta ropa. Y cuanto más se compra, más me hago la pregunta con la que comencé este texto. Es un círculo vicioso. Y para los que pueden, comprar modelitos se ha convertido casi en una obsesión. Y lo cierto es que cada vez, por mucho que intentemos ignorarlo, la población del primer mundo, se vuelve más elitista si cabe, y cada vez las diferencias entre ricos y pobres son más acusadas. Se le da muchísima importancia a las marcas, y cuanto más cara sea una prenda de ropa y más a la vista tenga el logotipo de la marca, que todo el mundo reconoce, mejor.
Yo después de esto, he decidido crear mi propia moda, mucho mas sencilla y asequible. A partir de ahora, ¡todo el mundo desnudo y con las manos en los bolsillos!

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Consumismo

En este mes de noviembre se ha celebrado el Día mundial contra el Consumismo. Mucha gente compra más cosas de las que necesita, como sucede con la ropa. La mayoría de los adolescentes abrimos el armario de nuestra habitación para decidir lo que nos ponemos un día por la mañana y nos damos cuenta de que tenemos una cantidad enorme de camisetas, quizás más de 15, pero aun así pensamos que no son suficientes, ya que consideramos que la mitad son feas, que no combinan con los pantalones, que no nos quedan “bien”… Después de este ritual nunca me había parado a pensar por qué las tengo guardadas o por qué las compré, hasta hoy, cuando empecé a escribir.

El problema es que esto no me sucede a mí solo, le sucede a mucha gente, la sociedad gasta una mucho dinero que podía haber empleado en otras cosas, por ejemplo donando ese dinero a la gente que no tiene nada, a gente que no es que tenga pocas camisetas, a lo mejor no tiene ninguna

Imagen: http://www.flickr.com/photos/25121882@N07/2846542866/

Y hoy, ¿qué me pongo?


Mucha gente se hace esta pregunta varias veces al día. Bueno, realmente, creo que todos nos la hacemos aunque, a la vista está, que algunos le dan mucha más importancia que otros. Yo, la verdad, no le doy muchas vueltas a lo que me tengo o no me tengo que poner. A que si hoy debería ponerme tal y mañana cual.
Pero no todo el mundo es así, hay personas que llegan a unos extremos exagerados, tales como el irse de compras cuando en un determinado momento no tienen nada “apropiado” para alguna situación. Personas que le dan mucha importancia a la apariencia, tanto a la suya como a la de los otros. Además, nunca están a gusto con lo que tienen y siempre están pensando en lo que podrían tener.
Yo creo que esto es un círculo vicioso en el que una vez que estás dentro, es realmente difícil salir. Esta gente inconformista nunca está satisfecha y parece que siempre necesita estar comprando para ser feliz.
¡Pobres...!

¿Qué me pongo hoy?


El consumismo es una actividad que en mayor o menor medida, todos realizamos.
En los países del hemisferio norte, que son casualmente los más ricos, todos los días se están comprando cosas. No sólo artículos básicos como pueden ser los productos alimenticios o de higiene, sino otros que a lo mejor no son tan necesarios , pero que se compran por puro capricho o por moda. Un ejemplo, es la ropa. Todos tenemos en casa ropa suficiente , sin embargo estamos comprando cada dos por tres vestimentas nuevas.
Solemos poner como excusa:" no tengo que ponerme" y nuestras madres nos responden: " pero si está el armario tan lleno que ni siquiera cierra la puerta de tanta ropa que hay ahí dentro". Lo mismo pasa con los móviles, ordenadores…Cuando vemos que se ha pasado de moda nuestro modelo y que todo el mundo tiene el nuevo, vamos de cabeza a comprárnoslo. La mayoría son, por lo tanto, antojos y eso es porque nos lo podemos permitir. Pero, ¿cómo hacen aquellas personas que viven en la pobreza? Ellos no pueden permitirse estos lujos, entre otras cosas porque ni siquiera tienen cubiertas las necesidades básicas, y nosotros, aquí preocupándonos de los últimos modelos de coches, móviles, ordenadores o modelitos de ropa.
Imagen: http://www.flickr.com/photos/daquellamanera/354036519/

Fomento de la Lectura

2009/11/26

Imaginando animales: El cocograpas


Perteneciente a la familia de los "Saurios", suborden "oficinalis".
No es muy grande, ni siquiera llega a los 6 centímetros de largo y su peso se sitúa entre 8 a10 gramos, y puede tener infinidad de colores.
Prácticamente carece de tórax, pues lo que predomina en su cuerpo es su gran cabeza, provista de una enorme boca. Ésta posee 4 enormes colmillos, muy afilados, lo que le hace tremendamente peligroso.
Sobre y bajo su cabeza tiene como una especie de orejitas donde ejercemos la presión para que el animal cierre la boca.
Se usa especialmente para separar papeles unidos por una grapa, de la siguiente manera: se colocan los dedos, índice y corazón sobre las orejitas de la parte superior y el pulgar en su garganta, se colocan los 4 colmillos frente a la grapa y juntamos los dedos ejerciendo presión sobre el animal. Así el reptil engancha su comida favorita, la devora y a continuación se la traga dejando los papeles en libertad.

2009/11/21

LAMPIRAÑA

Pertenece a la familia de los octolúcidos.

Este ser tiene una vida muy monótona, siempre colgada del techo, sin moverse del sitio, procurando pasar desapercibida esperando que llegue la noche para poder lucir sus mejores galas.
Su tamaño varía según las dimensiones de su hábitat, así co
mo su color que se adapta al resto de entorno. Le gusta demasiado llamar la atención de los que pasan cerca de ella y emite ciertos destellos que sacan a relucir sus mejores dotes. depredadoras ¡Es prácticamente imposible no fijarse en ella!

En tiempos remotos solía tener ocho patas, pero gracias a la evolución , ahora puede llegar a tener muchas más, e, incluso menos.
Con la edad, va perdiendo el interés por la vida nocturna, como todo ser vivo, hasta que un día deja de salir y se apaga para siempre.

2009/11/18

Imaginando animales: La medusaguas

Cuando el día está gris y tiene pinta de caer un buen chaparrón sacamos a pasear a este pequeño y extraño animal que vive en las profundidades del océano. Mantiene una lucha permanente con las aguas. Es un organismo marino que apareció hace unos 500 millones de años , aproximadamente. Gracias a su simetría radial es perfecto para no mojarnos cuando llueve. Para desplazarse se impulsa por contracciones rítmicas de todo su cuerpo: toma agua, que ingresa en su cavidad gastrovascular y la expulsa, usándola como "propulsor".
Hay muchos tipos de medusaguas, de infinitos colores y estampados, plegables o no… podrás encontrarlos en muchos establecimientos ya que lo cierto es que este extraño animal, que normalmente se pone unos largos y venenosos tentáculos para salir a la calle, nos es realmente útil. ¿Qué haríamos nosotros sin nuestra querida lágrima de mar? ¡Llegaríamos empapados a todas partes! Pero eso sí, tened mucho cuidado con los tentáculos, ¡os advierto que son bastante peligrosos!

2009/11/17

Imaginando animales: El pezcortasetos



Es un animal, casi extinguido, que pertenece a la familia de los “escuálidos”.
Se alimenta de la vegetación marina de gran tamaño la cual deshace con su “urémora” (parte de la cabeza de color negro y de forma puntiaguda y alargada) para digerirla más fácilmente.
Su cuerpo es de distinto color al de su “urémora”, normalmente es verde pero se pueden encontrar algunos azules. No sobrepasa los 85 cm de largo y 30 cm de ancho en su cola y 10 cm en su parte delantera y su peso medio es de 900 gramos. Tiene una larga cola que guarda en un pequeño orificio situado en la parte de atrás de su cuerpo cuando quiere dormir o descansar. Ésta se estira y consigue superar los 2 metros mientras realiza la digestión.
No es un animal comestible a pesar de ser rico en proteínas y hierro.
Entre los amantes de los peces es conocido como “el jardinero del mar”, ya que suele cortar toda la vegetación que encuentra a su paso.

2009/11/16

Imagiando animales: El erizillo


El erizillo es un animal doméstico y terrestre de la familia de los capiláceos. Presenta una larga cola y sus características púas están distribuídas a lo largo de la columna vertebral.

Su tamaño difiere según el sexo. Las hembras, mucho más delgadas, solo tienen una hilera de púas en la espalda, miden entre 10 y 20 centímetros de largo, y pesan una media de entre 10 y 15 gramos.
Los machos poseen una espalda mucho más ancha, con varias hileras de púas. Miden entre 15 y 25 centímetros de largo y su peso oscila entre los 20 y los 50 gramos.

Se alimentan de ideas humanas o de otros animales y su ritual de caza se denomina "cepillado". Son muy sociales: suelen vivir en comunidad. Para dominarlos es preciso cogerlos firmemente de la cola pues su cuerpo puede producir arañazos.

Su utilización con fines estéticos puede resultar muy beneficiosa para ambos sujetos: tanto para el erizillo como la persona o animal cepillado.

2009/11/14

Imaginando animales. El plantpulpo


Pertenece a la familia de los marinos terrestes, y su hábitat natural son los salones u otras estancias hogareñas, siempre bien iluminadas.
Para su crecimiento y desarrollo, es vital el cariño y cuidado de los humanos, hasta tal punto que un descuido de estos podría costarle la vida.
Como otros marinos terrestres, necesita de una especie de concha o caparazón, más comunmente denominado “maceta”. Esta característica y el color de sus múltiples tentáculos son lo que diferencian al plantpulpo de su pariente, el pulpo marino común. Con sus verdes tentáculos es capaz de alcanzar los rayos de sol, que le permiten ejercer la “fotosíntesis”, con la cual se denomina a su curioso proceso de digestión.
Durante su larga vida, el plantpulpo no recorre grandes distancias a no ser por causa de algún capricho o cambio decorativo de su dueño, así como un cambio de hogar o mudanza. En un primer momento el plantpulpo puede reaccionar negativamente al cambio calléndosele algún tentáculo, pero por lo general su capacidad de adaptación es alta.

2009/11/13

Imaginando animales: El Ladruvacómetro

Dícese del animal de la familia de los enchufiformes, que se alimenta de corriente eléctrica y vive en los enchufes.
Su peso es de cinco gramos aproximadamente (aunque puede variar y llegar hasta los ocho gramos en función de las entradas de alimentación).
Consta de una gran cabeza donde están ubicadas dos protuberancias o cuernos, por donde el animal se alimenta. En dicha parte también podemos encontrar diversos orificios, siempre en número par, por los cuales el ladruvacómetro suministra alimento a sus descendientes ayudándolos en su desarrollo o a otros animales que se le acoplen en busca de comida.
Es un animal muy generoso y sociable, ya que necesita vivir acompañado de otros especímenes como el cerdichufe o el hipoporruptor.
Sin embargo, los humanos deben abstenerse de acoplarse a sus orificios, porque la personalidad generosa del ladruvacómetro lo impulsa a ceder a las personas parte del alimento que almacena, pudiendo ocasionar ampollas o quemaduras en las superficies de sus cuerpos.

2009/11/12

Imaginando animales: La Grifoca



La grifoca es un animal único y muy especial perteneciente a la familia de los fontaneríferos.


Es bastante pesado ya que su cuerpo está formado por gruesos huesos y un intenso plumaje, generalmente plateado. Tiene dos hermosas alas y un largo y delgado cuello.


Es un animal bastante cruel, siempre está en alerta y en posición de ataque con las alas desplegadas y el cuello y la cabeza rígidos y hacia adelante.


Hace relativamente poco se ha descubierto en este animal una cualidad muy particular: cuando le tocas las alas, no se sabe si para atacar o para defenderse, expulsa por la boca un líquido insípido, incoloro e inodoro que se cree que es tremendamente beneficioso para la piel y la salud del ser humano.


Hoy por hoy, muchísima gente se muere por tener una grifoca en su casa, las adoptan y se quedan con ellas de por vida. en cambio, también hay gente, desgraciadamente, que se muere por no tener una. Se ha vuelto imprescindible para la vida humana.

2009/11/11

La sandwiostra


Pertenece a la familia de los animales bivalvos devoradores.

Su tamaño puede oscilar entre 30 y 50 centímentros y puede pesar entre 500 gramos y un kilo, aunque esto depende de las dimensiones de su gran barriga.

La sandwiostra tiene una enorme boca que contacta directamente con el estómago, que siempre está caliente para darle un toque especial a la comida, mientras èsta es digerida. Su boca se cierra, mientras está haciendo la digestión, y sus dientes se agarran con fuerza a la barbilla, es importante no interrumpir el proceso que tiene lugar varias veces al día pues estos afilados dientes pueden hacer que te quedes sin dedo, pues es un animal muy devorador.
Su dieta es básicamente la misma siempre, grandes algas rígidas que contienen a otras más blandas y que se funden lentamente en su estómago formando el gran tesoro de la Sandwiostra, La Perliostra, que le servirá de alimento durante varias horas hasta que vuelva a ingerir más algas.

Es un animal poco sociable porque se come todo lo que encuentra. Su finalidad está dirigida a comer, dormir, comer y volver a dormir. A pesar de todo ello es muy apreciada por las grandes familias.

2009/11/08

Imaginando animales: El peinepiés

Procedente de la familia de los “cabellos”, el pienepiés difiere enormemente del resto de los animales de su especie. Presenta formas más o menos alargadas y la envergadura de sus patas varía según el grado de ondulación del pelo de quien lo adopte. Sus 25 patas sostienen un largo y estrecho tronco que suele rondar los 10 cm (8 para las peinepiés hembra). No presenta ojos, nariz ni boca aunque interiormente su sistema nervioso es muy complejo.
Diferentes estudios han comprobado que el peinepiés no se puede reproducir, por lo cual encabezaría la lista de animales en peligro de extinción, junto al lince ibérico, si no fuese por la labor de ciertas multinacionales que han patentado varios ejemplares. Se alimenta únicamente de pelo humano, preferentemente de melenas pelirrojas o con destellos dorados, alimento que escasea en la Península.
Suele encontrarse en atmósferas de clima cambiante: ocasionalmente húmedas con tendencia a nieblas por las mañanas que, a medida que avanza la jornada, se van disipando. Es un animal que en los últimos tiempos ha sido domesticado en cada vez más hogares, de modo que en la actualidad se ha convertido en un imprescindible de los/ las adolescentes.

2009/11/07

Imaginando animales: La serpiradora


Este ser tan curioso pertenece a la familia de los electrodomésticos y tiene como principal misión tragarse todo lo que se encuentra a su paso. (De ahí su nombre: ¡aspira y se pira!)
Como se puede observar, la serpiradora está dotada de un tamaño considerable, y lo mismo ocurre con su peso. Éste ejemplar, en concreto, mide poco menos de 3 metros y pesa aproximadamente unos 12 kilos, aunque cuando tiene la barriga llena, tiende a engordar otros 2, no es nada de extrañar, pues la pobre acumula y acumula y hasta que no se encuentra satisfecha con su tarea, no para.
En cuanto a su aspecto físico, lo cierto es que la pobre no es muy agraciada, ya que su cuerpo está bastante desproporcionado con respecto a su cabeza. Lo que más llama a la atención en ella es lo larguirucho y estrecho que es su cuello, de forma anillada y tubular, en contraste con su prominente trasero, lo cual facilita la comunicación, por un lado, con el alambicado aparato digestivo (nunca mejor dicho) y con la cabeza, por el otro. Otra de las peculiaridades que posee son sus 4 patas giratorias que la mantienen a escasos centímetros del suelo, haciendo de su reptación un desplazamiento cómodo y llevadero. Por lo que a la cabeza se refiere, lo cierto es que es un tanto extraña, no es redonda como el resto de las cabezas, sino que su forma es estrecha y aplanada, aunque bueno, si se prefiere es posible arrancársela y cambiarla por otra de características diferentes. Además, su índice de calvicie es total, únicamente posee finos y cortos pelos en su abundante y poblado bigotillo, lo que le permite amortiguar las caídas producidas por la repentina aparición de bruscos cambios de nivel en la superficie e incluso evitar posibles heridas y rozaduras, tanto en ella como en los objetos a los que le come el polvo.
Se trata de un animal muy eficiente, no hay nada que pueda con ella: ni el polvo, ni las migas de pan…hablando en plata, ninguna mierda se le resiste. En fin, tiene todo lo que una mujer podría desear, y digo mujer por el mero hecho de que los hombres no le hacen mucho caso, (lo cierto es que a ella nunca le gustaron los varones), así que optó por salir del armario. Pero como todo el mundo, ella también tiene sus defectos: a veces se pasa de lista. A la muy espabilada le encanta succionar billetes, alguna que otra moneda, relojes y demás objetos de lujo. Por este motivo, sus dueñas se enfadan con ella y la castigan un mes sin salir.

2009/11/04

21 rulos: diario de una esteticista


¿Voleibol o gimnasia rítmica? Si es que estos críos no paran. Ya me gustaría a mí que me dejasen andar con tanta danza de aquellas. Y al niño, ¿quién busca al niño? Alberto, hoy sale antes. Uy, madre, ¡qué entradas tiene ésta!, eso le pasa por ratear tanto las sesiones, mucho presume de marido pero este pelo paja no se lo cortamos aquí. Uf, la hija de Lourdes, por Dios, ¿a quién se le ocurre teñirse de verde? Pobres padres… En fin, las monjas no te pasaban una, trenzas o cola y, sino, te lo cortaban, que ésa era otra. La Maite, ay ¡cómo dejaran a la Maite!, mucho había llorado. Y hablando de pelos, ¡cuántas canas me están saliendo! Casi tantas como la Manuela y eso que me lleva 10 años, ¡qué desperdicio de vida!, con lo bonita que era a los 20. Pero aquí metida le salen canas a cualquiera. Mira qué piernas, y la espalda, todo el día de pié... Llevo meses para pedir cita al acupuntor, que me dijo ésta que viene los miércoles, ¿cómo se llamaba? nunca me acuerdo… Sonia, sí, eso, que a ella le había ido de maravilla. Claro, 8 horas en un despacho le destrozan el cuerpo a cualquiera. Con lo mona que va esa chica siempre… ¡Y lo bien que habla! Si es que yo tenía que haber estudiado...Ésta, que deje de saborear tanto las hojas y que las pase como todo el mundo, tanto rechupetear… Anda, mira a la Melanie, cuánto potochop, así cualquiera. Mira a la otra, aún no salió del reallity y ya anda posando por las revistas… ¿Qué les hago hoy de cena? Una ensalada y van que chutan. A parte, los niños ya van merendados. Aún tengo que pasar por el súper antes de ir a casa, a ver a qué hora llego…

2009/11/02

En la piel de... Un basurero


El hedor es imposible de aguantar aunque después de 15 años en la profesión uno se va acostumbrando a olores que nadie más soportaría. Es un trabajo muy monótono siempre el mismo movimiento: bajar de camión, fijar el contenedor al asa del camión, volver a soltarlo y colocarlo en su sitio… y así durante más de cuatro horas. Suerte que para olvidarme del olor y de la monotonía puedo por lo menos hablar con mi compañero, entre que charlamos de fùtbol o de cine, o de cómo le va a uno con la familia…

Pero este trabajo no es sólo duro en esto, sino también cuando uno llega a casa y todo le huele a basura, estás comiendo y la comida huele, estás en la cama y la almohada también… es increíble se te mete en la cabeza y no hay forma de eliminarlo. Así que ,mientras estoy en el trabajo, intento pensar en cosas que huelan bien.

Tampoco hay que olvidarse de las bajas temperaturas que tenemos que aguantar. Las frías noches del invierno caen sobre nuestros hombros, y no hay forma de evitarlo por mucha ropa que nos pongamos encima. Intento distraerme sumando las matrículas de los pocos coches que se nos cruzan en el camino, porque en el fondo yo tengo alma de matemático.

Lo único bueno de este trabajo es que no te lo llevas para casa, aunque el frío y el olor sí. Cuando llego a casa o estoy en el bar tomando un café puedo pensar en qué poder distraerme mañana; se me ocurren infinidad de historias.


Empleada de una tienda de ropa

- Pedido número nueve, tres cajas, estantería seis; pedido número diez, cuatro cajas, estantería siete; pedido número catorce, dos cajas, temporada… otoño-invierno 2007!!
- Oh, no…


Nos habíamos vuelto a equivocar. Otro pedido inservible, de hace dos temporadas.
Afuera, la ciudad comenzaba a despertar. El frío penetraba en aquel oscuro local. Era el almacén de la tienda principal de Inditex en Galicia. Era princio de temporada y tocaba la ardua (pero como todo en aquel trabajo, simple) tarea, de repartir los pedidos por departamentos. Había aceptado aquel trabajo por orgullo. El abatimiento por las continuas peleas y discusiones con mi familia me habían llevado a independizarme por completo. Y para mí, por completo es por completo, por lo tanto tocaba buscarse curro, y aquel era el único con el que podía compaginar mis estudios universitarios. Por ese maldito orgullo y por mí misma había tomado aquella decisión, y ahora pagaba las consecuencias.
Pese a mi continuo optimismo, la rutina y la monotonía de aquel trabajo estaban acabando conmigo. Entre doblar y doblar camisetas, mi mente se evadía continuamente hacia otros lugares. El pasado, los amigos… sentía que estaba malgastando mi juventud en aquel trabajo inútil. Pero todo aquello era absurdo. Llegué a la conclusión de que sólo eran paranoias, el resultado de tantas horas para pensar, de tantas horas haciendo lo mismo. Necesitaba algo innovador, con lo que distraernos aunque sólo fuera un rato, algo que hiciera el paso de los minutos más llevadero; y mis compañeras pensaban igual que yo. Y Una tarde llegó la solución. Deambulando por los departamentos, entré en una pequeña sala al final del pasillo. Parecía que allí hacía años que no entraba nadie. Cajas y cajas llenas de cosas inservibles se amontonaban allí. Entonces una idea recorrió mi cabeza, y sin dudarlo, decidí llevarla a cabo. Al acabar cada jornada visitaba aquella pequeña habitación, la limpiaba y la ordenaba. Un par de compañeras se interesaron, les conté mi idea y me ayudaron entusiasmadas. Dos semanas después, algunos muebles nuevos, otros usados, y algo de decoración, aquella sala parecía algo completamente diferente. Se habia convertido en nuestro pequeño rincón de descanso, donde, entre pedido y pedido, nos tomábamos unos cafés, compartíamos experiencias, y nos reíamos de las estupidas ocurrencias de las caprichosas clientas adolescentes. Con el paso del tiempo hubo que pedir permiso a los superiores, porque cada vez más compañeros se nos unían. Me sentía orgullosa de que fuera yo la propulsora de aquel rincón de paz y buen rollo entre tanto estrés y monotonía.

2009/11/01

RUTINAS


Me llamo Manuel, tengo 33 años, una vida normal, con un trabajo normal y me considero moderadamente feliz.
En el verando de 1999, mi madre, harta de verme tirado en el sofá una hora sí y otra también, según ella, sin hacer nada de provecho, me propuso buscar un trabajo en el verano. Acepté, no me vendría nada mal un poco de dinero, ya se sabe que un chico de 23 años tiene ciertos gastos, y más en verano. Y así fue como empecé a trabajar en el peaje de la autopista, lo que iba a ser un trabajo temporal, se convirtió en mi rutina diaria hasta el momento. La verdad es que no me puedo quejar, pienso que casi todos los trabajos acaban siendo rutinarios, aunque el mío gana a la mayoría: el trabajo intelectual es nulo, el físico brilla por su ausencia y el social se limita a "buenos días", "2,40 por favor", "buen viaje", pero gracias a Dios la vida no se reduce al trabajo.
En mi tiempo libre procuro dedicarme a lo que realmente me gusta. Lo que más me libera es irme a jugar un partidillo de fútbol al parque del barrio con los amigos de siempre, para a continuación, irnos a tomar unas cañas.
Últimamente, noto que mi cuerpo se empieza a resentir un poco, por eso estoy empezando a disminuir las sesiones deportivas para alquilar una película y organizar cenas con los amigos en casa.
Durante las vacaciones suelo ir al pueblo de mis abuelos unos días y disfrutar de la paz y tranquilidad que allí se respira. no echo de menos el trabajo, pero tampoco lo odio, ya que siempre trato de verle el lado positivo, sé que es difícil, pero uno tiene que encontrar sus vías de escape, sino sí que sería aburridísimo.

Cuando estoy trabajando siempre tengo la radio puesta, aunque está prohibido. En los turnos de noche, cuando apenas pasan dos o tres coches cada hora, hago crucigramas; pero lo que más me gusta es observar a la gente que se para en mi cabina y analizar su voz, sus gestos, sus expresiones para imaginar historias sobres sus vidas, alguna tan buena y elaborada que podría escribir una novela, quizás algún día lo haga. ¿Quién sabe?